martes, 28 de noviembre de 2017

La Desértica 2017

Bueno, pues estamos hablando de la última prueba del año a la que vamos a asistir, en este caso en Almería, organizada por el Club La Desértica del Tercio de la Legión, y que promete ser tan entretenida como su “prima” de los 101 de Ronda. No solamente vamos a participar mi hermano y yo como viene siendo habitual, sino que nos acompañan los “Felipes”, padre e hijo, y allá que nos presentamos en la salida los 4, mientras que Lucky, el otro “gigante” que participa, llega un poco rezagado y sale en las últimas posiciones, aunque eso no quita que nos adelante en los primeros kilómetros y nos “quite las pegatinas”.

Los momentos previos a la salida, aprovechamos para saludar a algunos amigos, Emilio, Javi, Willy, y los nervios se entremezclan con la emoción cuando el speaker empieza a saludar y a animar a los 2.500 bikers que vamos a disfrutar de la prueba. 
Tras los discursos por parte de las autoridades y el cañonazo (literal) de salida, nos ponemos en movimiento, los primeros kilómetros pasan volando, rodamos a casi 40 kms/h. en el pelotón de cabeza, tenemos las ganas y la ilusión por las nubes, tanto mi hermano como yo, hemos llegado en un estado de forma aceptable, (bueno, yo no tanto) y nos marcamos un objetivo de 7 horas para finalizar. Cuando ocurre lo que todos intentamos evitar, circulando por las calles de Almería, aún siendo el tramo neutralizado, se produce un enganchón entre varios ciclistas y uno de ellos, le pega en el manillar a mi hermano y va al suelo todo lo grande que es, yo circulo a su izquierda y lo veo perfectamente, con cuidado por la velocidad y el tumulto me aparto más adelante en la acera y me voy corriendo, temiendo lo peor, el golpe ha sido brutal, y además en asfalto, por la cabeza pasan mil pensamientos y el primero es que ya hemos acabado aquí nuestra prueba. Por suerte, cuando llego a él, se levanta dolorido, el culote y el manguito derecho rotos, pero por suerte la bici está perfecta y no tiene nada grave salvo el susto y el golpe en la cadera y el codo, así que le pregunto si seguimos y me dice que sí, por supuesto, no hay ninguna fractura a la vista y puede mover todas las articulaciones, no se hable más.





Obviamente, hemos perdido el pelotón de cabeza y vamos a nuestro ritmo, la cabeza se activa y se pone en modo ON, para ver lo que nos espera, seguimos dentro del pelotón, pero mucho más atrás, y nos acoplamos al ritmo de los que nos rodean, aún así, intentamos aprovechar el asfalto para recuperar posiciones, pero se hace difícil y decidimos ralentizar un poco los nervios y tomarnos las cosas con más calma, así dejamos a nuestra espalda la ciudad de Almería y pasamos del asfalto a los caminos de tierra y piedra, avanzando hacia el cuartel de la Legión, por donde pasamos, y entramos en un terreno totalmente seco y con aspecto de cantera, no existe más que tierra y piedras, aun así es perfectamente ciclable, pero claro, hay muchos compañeros que ponen pie a tierra y hay que andar con mil ojos para no caerse, el paisaje tiene poco que ver, o mucho, depende de lo que vayas buscando, lógicamente el color predominante es el marrón, es muy difícil encontrar algo verde, salvo las hojas de algunas palmeras y algún arbusto bajo, y me acuerdo de los paisajes vividos en la Titan Desert, y en verdad, que se asemejan mucho, el nombre de la prueba es muy acertado, aquí llegamos a la primera cuesta de verdad, y se produce un embotellamiento debido a todos aquellos que ponen pie a tierra, el firme es muy roto, hay muchas cárcavas y arroyos, que unido a lo suelto del terreno, hace muy difícil mantener el equilibrio, así que hacemos lo que todo el mundo, subir a pie un pequeño tramo de 200 metros. 
Una vez encima de nuevo, seguimos ascendiendo, desde que salimos al nivel del mar, no hay muchas más opciones, el caso es que en 25 kms. hemos ascendido 450 mtrs. O sea, que las piernas ya están calentitas, de momento, mi hermano sigue dolorido, pero sin problemas, no tiene ninguna molestia añadida, y seguimos rodando juntos. Pasado el pueblo de Los Baños de Sierra Alhamilla, se inicia un descenso vertiginoso por una carretera secundaria asfaltada que dejamos a los pocos kilómetros para volver a coger una pista que nos emboca al cauce seco de un arroyo y por el que vamos a rodar hasta llegar a Pechina, por aquí los pueblos me recuerdan a los de la serranía de Ronda, calles estrechas y con algunas cuestas bestiales que te ponen el corazón en el manillar, lógicamente vamos comiendo y bebiendo, la temperatura es agradable, algunas zonas en las que pega el sol, hace que pasemos algo de calor, pero se soporta bastante bien, a pesar de lo árido del terreno, y por supuesto, los avituallamientos son numerosos, con lo que hay que ser muy descuidado para sufrir una pájara, agua, isotónica, plátanos, naranjas, y en algunos casos, hasta alguna bollería, o sea, que bien surtido para seguir avanzando.
  

 
Tras pasar esta población coincidimos con Javi Barry, otro amiguete y rodamos un rato con él, hasta que por las circunstancias del terreno, lo perdemos de vista, y tenemos el segundo percance del día, la bota derecha de mi hermano, quizás a consecuencia de la caída, se queda trabada y no puede sacarla del pedal, paramos a intentar solucionar el problema, había perdido un tornillo y se movía, así que tiramos de herramienta y logramos apretar el otro tornillo que queda para que pueda salir sin problemas del pedal, porque será muy conveniente dadas las características del terreno que estamos rodando.
Al final el día va pasando y los kilómetros se acumulan uno detrás de otro, sin embargo, el ritmo que llevamos es bastante bueno, aunque mi hermano va como un tomate aporreado y los dolores van en aumento, y el terreno precisamente no ayuda a que se mitiguen porque el codo con tanta piedra se las hace pasar canutas.



Yo tengo un catálogo para las cuestas duras, y las llamo, de caracol, de lagartija y las de muertos vivientes, como todos os podéis imaginar, dependiendo del biker que suba por la cuesta, tiene un nombre u otro, “caracol”: biker lento, mordiendo el manillar y dejando tras de sí, un rastro de sudor; “lagartija”: biker que va haciendo eses y con el corazón en la boca, retorciéndose sobre la bici para no perder el equilibrio y avanzar por esa cuesta que suele tener un porcentaje cercano al 20% o superior; “muerto viviente”: creo que hay poco que explicar, esas cuestas suelen estar pobladas por bikers empujando la bici y preguntándose en qué narices estaban pensado cuando se inscribieron a la prueba.
A estas alturas, ya llevamos un par de las de caracol, pero es que en unos 40 kms. estamos subiendo una de lagartija justo después de un avituallamiento, ahora, también es verdad que las vistas y el paisaje es espectacular, y aprovechamos incluso para hacernos una fotografía y disfrutar del entorno.
Volvemos a retomar nuestro pedaleo y seguimos avanzando, tanto en distancia como en tiempo, los pueblos por los que cruzamos coinciden en dos cosas, uno que suelen ser muy pequeños pero con encanto, y dos, que tienen unas cuestas para caerse de espaldas, y oye, que todos son de subida. Desde el km. 42, todo lo que tenemos por delante hasta el 75 es de sentido ascendente, bien es verdad que hay algunos respiros, pero se nota en las caras de los compañeros que va pasando factura el cansancio, menos mal que la temperatura es muy llevadera.
Así, vamos alternando entre algún sendero y alguna pista de un firme muy irregular hasta llegar a Enix, según el track ahora viene lo complicado, y lo que nos parecía duro hace unas horas, ahora se vuelve matador, el terreno más abrupto, los single track que recorremos hacen que tengamos que ir en fila de a uno y en algunos casos incluso a pie, los porcentajes que marca el GPS rondan entre el 22% y el 24%, llevamos 6,5 horas de pedaleo y alcanzamos lo que se llama El Marchal de Antón Lopez, aquí se encuentra otro avituallamiento y reponemos fuerzas por enésima vez, y a la salida de este pequeño pueblo,  nos encontramos de frente con la subida más dura del día, pasamos de 800 mtrs a 1.200 en escasos 4 kms. y una rampa de hormigón rallado similar a nuestra conocida del Soplao “El Negreo”, y como si ascendiéramos las colinas de una mina, se ven brillar los compañeros que van delante nuestro haciendo unas “zetas” interminables por la ladera que tenemos frente a nosotros, en algún tramo, es inevitable poner pie a tierra y subir como se puede incluso levantando la bici, porque el terreno está demasiado roto, pero sabemos que cuando lleguemos arriba se acaba el sufrimiento, desde la cima será todo bajada, o eso esperamos, y con los ánimos bastante elevados y alternando chistes y comentarios con los compañeros, llegamos al techo de la prueba, donde en un pequeño rellano, aprovecha todo el mundo para ponerse el chubasquero o el cortavientos y esperar a los amigos para reagruparse y comenzar el descenso para encarar la recta final.
 

 







La bajada es bestial, tanto o más como la subida, como siempre, qué voy a decir, bajamos en vuelo rasante pero con cierta precaución porque los caminos están un poco sueltos, aún así en los primeros 5 kms de bajada alcanzo una velocidad máxima de 65 km/h. (“pa’bernos matao”). 
Y llegamos a Felix, la última población que cruzaremos, aquí sigue la bajada, pero a partir de la población, lo que nos encontramos es la parte divertida del día, una senda flipante, con virajes, cambios de dirección, rodeada de arbustos y vegetación, algún pequeño desnivel inesperado…y todo bajada, jejeje. Lo dicho, disfrutando como un crío, hasta que un compañero que iba delante aterriza de emergencia y nos obliga a parar a todos, por suerte sin ninguna gravedad, solo el susto y revolcón, pero es cierto, que el tramo que nos espera no está para florituras ni malabarismos y todo el mundo baja a pie, así hasta que cruzamos un arroyo con cierta pendiente y me lanzo de nuevo, con la mala suerte de pegar un llantazo con la rueda delantera y perder presión, así que informo a mi hermano que viene detrás y en un claro del terreno paramos a darle aire a la rueda, estamos a menos de 10 kms. de la meta, creo que aguante, y puesto que todo es bajada, le damos “caña al mono” y aparecemos en el último puesto de avituallamiento, ya en las afueras del polígono de Roquetas, donde creo que está más para asistir a los marchadores que a los bikers, aun así, paramos y nos echamos unas risas con los soldados que nos atienden porque tienen guasa para repartir, salimos por una rambla tras cruzar la autopista por un paso elevado y el ambiente ya es de euforia, pero la rueda se va quedando sin aire irremediablemente y no creo que pueda llegar a meta, a lo lejos veo que hay un surtidor tras cruzar bajo un puente, y me desvío unos metros, inflo a tope la rueda con el compresor y ahora sí, nos quedan los metros finales que vamos a saborear con ganas, abandonar la rambla y aparecer en la playa con el mar de fondo, es brutal, los pelos como escarpias y la adrenalina se sale por las orejas, los últimos metros recorriendo la arena de la playa compensa todo lo sufrido en los 100 kilómetros anteriores, llegamos al paseo marítimo adelantando a los marchadores que también estaban a punto de finalizar, (estos sí son unos héroes), nos encontramos a nuestro compañero Angel Luis, que ya ha finalizado y está viendo la llegada, y alcanzamos el arco de meta, como siempre, de la mano con mi hermano y recibimos nuestra medalla y nuestra sudadera de Finisher de la 1ª Edición de la Desértica.
Subidón, emociones y hasta alguna lagrimilla se escapa, la verdad es que han sido 9 horas desde que salimos esta mañana, pero se me ha pasado el día muy rápido, no he tenido esa sensación de sufrimiento que me acompaña en otras pruebas, hemos disfrutado del ambiente, del paisaje, de los amigos, y por supuesto de la bici, sigo pensando que para la caña que le pegamos, nuestras máquinas son mejores que nosotros, he disfrutado como siempre en las bajadas, pero lo que es más increíble, es que ¡¡¡HE DISFRUTADO COMO NUNCA en las subidas!!!, como comentó mi hermano, esta prueba es tan atípica, que hemos ido adelantando compañeros subiendo, jajaja.
La organización de lujo, en todos y digo bien, todos los cruces había señalizaciones y en el 90% de ellos se encontraba un legionario dando indicaciones, la bolsa del corredor muy generosa, la medalla, camiseta, maillot, sudadera, todo de gran calidad y por supuesto el ambiente reinante entre los participantes muy acogedor, por supuesto, no puede compararse con lo que se vive en Ronda, pero es lógico teniendo en cuenta que se trata de una ciudad mucho más grande, pero aún así, te sientes arropado por la organización.

Sin duda alguna, la experiencia ha sido muy gratificante, salvo por la caída de mi hermano, pero eso son gajes del oficio, dios mediante, si la agenda y la circunstancias lo permiten, volveremos a repetir sin ninguna duda.

viernes, 18 de septiembre de 2015

TITAN DE LA MANCHA 2015

     Sábado 12 de septiembre, tras los preparativos oportunos, y los nervios correspondientes, nos dirijimos a la zona de salida en la Plaza de España de Alcázar de San Juan, mi compañero de equipo Juanchu y yo, vamos a dar cuenta de la ristra de kilómetros que nos esperan por delante en la 2ª edición de la Titán de la Mancha, en su versión 2.0, la anterior la Titán 1.0, tuvo 4 ediciones, de las cuales participé en todas…eran otros tiempos más tranquilos, más bucólicos, más románticos si se quiere, no eran mejores, simplemente distintos, pero como todo tiene su evolución, ahora la Titán es competitiva y tiene una organización a lo grande y digna de una prueba de sus características, 220 kilómetros, 3.100 metros de desnivel acumulado positivo, 250 participantes, 15 horas para finalizar, 150 voluntarios, vehículos de apoyo, etc. Lo dicho una prueba de grandes dimensiones.
     En esta ocasión hemos cambiado los colores de nuestro maillot, del negro y amarillo, del Mtbgigantes, hemos pasado al rojo vivo de la iniciativa #Freno al Ictus, de nuestro amigo Julio Agredano con el fin de aportar nuestro granito de arena en tan fantástica iniciativa (Información=Prevención).
    La salida comienza con 10 minutos de retraso, aún así no me da tiempo a saludar a todos los conocidos que estaban por aquí, solo a los más cercanos a nuestra posición, y a pesar de las horas (6 de la mañana) la afluencia de público es grande y salimos entre aplausos y palabras de ánimo a los participantes, de momento el trayecto es controlado, hasta llegar al polígono industrial donde nos enfrentamos al vacío de la noche y a la incertidumbre de los caminos que nos marcarán el recorrido.
      Se da el banderazo de salida, se rueda, mejor dicho, se vuela, aún estando situados en la cola de pelotón y siendo reservones en fuerzas es inevitable rodar a medias altas, por momentos veo los 30-35 km/h. en el cuentakms. Y todo eso por caminos de tierra alumbrados solo por nuestros focos, se forman las grupetas acordes a la velocidad común de cada biker, y como grupos de invasores, alguna unidad va saltando de una a otra, bien hacia delante, bien hacia detrás, por momentos pierdo de vista a mi compañero que ha salido como “alma que lleva el diablo”, y una vez que lo alcanzo le indico que regule, que no se vuelque en seguir avanzando entre el maremágnum de bikers que nos rodea, y nos ponemos un ritmo alegre pero contenido, tal y como estaba previsto, otro buen amigo se nos engancha, Angel, de Pedro Muñoz, que acordamos hacer la Titán juntos los tres, además ha tenido problemas con los focos y va totalmente a oscuras, solamente iluminado por nuestras luces.
       
         Sendero serpenteante a lo largo del rio Cigüela, sin problemas salvo las precauciones de los múltiples hoyos que existen por los conejos que campan por la zona, así encaramos nuestra primera prueba del día, los molinos de Herencia, vamos pillando compañeros, se sigue llevando un ritmo muy elevado, por supuesto la cabeza de carrera rueda a velocidades casi “terminales”, pero nosotros sabemos que es una prueba de resistencia y que nuestro objetivo es disfrutar durante el recorrido y lograr acabarla en unas condiciones razonables. La sierra de Herencia nos pone a todos en fila india, durante el trayecto logro saludar a Luis un biker de Grupetto (Ocaña), con el que compartí muchos kilómetros en la Madridxtrema, a los amigos de Herencia con Ismael a la cabeza, a Javier de Miguelturra, a Eduardo, a Mamen y Manu de Bolaños, a Juan Antonio y Gabriel de Sportbike (Alicante) y a otros compañeros de aventuras varias que se me olvidan.

                Amanece camino de Puerto Lápice y el día nos brinda su mejor panorama, subiendo la senda del molino ya se ve perfectamente y las nubes que tapan el sol, nos brindan lo que a la postre será la mejor opción para nuestra aventura, un día nublado sin demasiado calor y con la temperatura idónea, las lluvias de días pasados hacen que el trazado sea de lujo, un gustazo para rodar por estos caminos, estamos en el comienzo del tramo más duro que tiene la Titán, por delante tenemos Fuente Umbrión, El Reventón, La Calderina y Fuente el Fresno, viene la parte dura, los primeros kilómetros han sido de juguete, ahora vienen los de verdad, así nos dirigimos a iniciar la primera de las escaladas, las piernas calientes y el cuerpo entonado hace que vayamos a un ritmo vivo, de momento todo está bajo control, nos unimos durante unos kilómetros al grupo de amigos de Consuegra con Jesús (Benditosdomingos) a la cabeza, y un chaval de Elche con el que intercambio experiencias, así nos presentamos en Fuente Umbrión y comenzamos la subida de Cuatro Caminos, esta zona es muy asequible, los recorridos son conocidos y la dureza es relativa, pero siempre prefiero llevar una cadencia alta para no quemarme, y poder gastar la gasolina en los kilómetros finales si hace falta, así que a estas alturas el pelotón ya no es tal, es un rosario continuo de bikers pedaleando por la zona, pero en ningún momento se tiene la sensación de soledad, bien por delante, bien por detrás, siempre hay alguien con el que poder intercambiar unas palabras de ánimo, y acabada la bajada de cuatro caminos, nos desviamos a la derecha para subir a la Casa de los Forestales, aquí tenemos el segundo avituallamiento, Rubén, Fran y sus “compinches” están al pie del cañón, el trato es exquisito, mientras coges un plátano, te rellenan el bote, bien de agua, bien de isotónica, el detalle es digno de encomiar, la simpatía reinante es la tónica general entre todos los voluntarios, no solamente aquí, en todos los puntos del recorrido donde hay un voluntario, ahí tenemos siempre una palabra de apoyo, una sonrisa, un “empujoncillo”, se agradece, de verdad, aún no nos damos cuentas porque las fuerzas están indemnes pero con el paso de los kilómetros lo valoraremos mucho más.

                Primer asalto serio, el puerto del Reventón, una cuesta para calentar tras el avituallamento y tras una bajada sin complicaciones, giro a la izquierda y ¡zas! Una pared inmensa ante nuestros ojos, por esta zona ya me encuentro solo, mis compañeros siguieron su ritmo, cuando yo tuve que parar en boxes (jejeje), pero delante de mí, avanza cual tortuga un biker retorciéndose para afrontar el desnivel, el firme es regular y compacto, así que no queda otra, agachar el lomo, apretar los dientes, y subir como las fuerzas y la ley de la gravedad me permiten, a punto de coronar la cima me pasa cual centella el amigo Carlos de Eurobike (Miguelturra), al que intento seguirle la estela pero es imposible y no quiero cebarme, así que una vez culminado el objetivo, comienza el descenso, este sí es más complicado por la piedra existente, pero tampoco tanto como para frenar, así que desciendo en vuelo rasante hasta la llanura que se extiende antes de la localidad de Urda, donde me reúno con mis compañeros para seguir avanzando, Urda, se cruza como una exhalación, aquí se encuentra Loli (Sportbike) que se desgañita al verme y darme ánimos, y afrontamos los kilómetros de aproximación al segundo asalto del día, La Calderina, el viento en contra, pero el perfil es totalmente llano, así que optamos por dar relevos para desgastar lo menos posible, y nos presentamos en la base del cerro con unas gotas de lluvia refrescando el ambiente y nos disponemos a dar cuenta de los 4,5 kms. Que tenemos de ascensión delante nuestro.

                Nos cruzamos con los compañeros que bajan y que van delante nuestro, aquí la cabeza es importante, casi tanto como las piernas, el primer kilómetro es el más duro, el que mayor desnivel tiene, y como lo sabemos, rompemos nuestra alianza momentáneamente para concertar una cita en Fuente el Fresno, puesto que el desnivel orográfico tenemos que afrontarlo cada uno por nuestra en cuenta y en función de nuestras características, Juanchu se despega, Angel y yo continuamos a nuestro ritmo, vamos subiendo y afrontando las famosas curvas de hormigón de la Calderina, izquierda, derecha, izquierda y a 500 metros de la cima, me cruzo con Juanchu, han sido 25 minutos lo que he tardado en subir, las piernas están respondiendo a la perfección, la cabeza está funcionando como debe, en ningún momento he pasado por situaciones complicadas, creo que ha sido de las mejores subidas que he hecho, y arriba después de reponer fuerzas y líquidos, incluso me he tomado la libertad de hacerme una foto para inmortalizar el momento. Aquí me entero del disgusto del día, el compañero Juan José Simón de Mondraker, ha tenido una caída grave y han tenido que llevárselo en helicóptero al Hospital de Toledo (¡¡ANIMO SIMÓN!!).

                Una vez recuperado, iniciamos el descenso en busca y captura al fiera de Juanchu, y aquí me llevo la sorpresa del día, la Sierra Calderina, que en pos de Fuente el Fresno, me he encontrado con unos rampones que no esperaba, creía que saldríamos más hacia el sur y con menos desnivel, pero sin embargo nos meten por otra zona donde hay que coger carrerilla para subir algunas pendientes, esto sí que ya se va pareciendo a lo previsto, algunos bikers empiezan con calambres y hacen un alto en su pedaleo para estirar, aún así, y luchando contra mi punto débil, sigo avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta superar el desnivel y comenzar de nuevo otro vuelo sin motor, planeando y aterrizando a los pies de Fuente el Fresno, para el asalto final, hemos llegado hasta aquí, así que una vez superado esto, el objetivo está prácticamente conseguido, me enfrento de nuevo a la pared increíble que forman las “zetas” del camino hasta el molino, la primera rampa es infernal, el firme aquí está muy suelto, y en una pedalada, me patina la rueda de atrás y me toca poner pie a tierra, me cuesta Dios y ayuda volver a subir, pero como a cabezorro no me gana nadie, lo consigo y sigo mi ritmo congoleño, por arriba veo desfilar bikers, y de momento por detrás de mí no viene nadie, las distancias cada vez son mayores entre los participantes, imagino que mi compañero Juanchu ya está en el avituallamiento y Angel, que venía detrás no lo distingo, así que a mi “tran-tran” subo esta pared, el sol lo tenemos de fuera en toda su apoteosis y hace que se eche de menos alguna nubecita para no sufrir en exceso, además estamos en las horas centrales del día, pero el motor y la gasolina siguen a pleno rendimiento así que llego a las inmediaciones del molino, otro apoyo moral, Fernando Marchante está ejerciendo de fotógrafo, y además de animar, se encarga de inmortalizar el momento, rodeamos el molino y comienza la bajada, en esta ocasión, el vuelo es con motor y freno de mano puesto, porque tiene su técnica y las piedras abundan por la zona, aún así, como siempre disfruto mucho más bajando que subiendo, y llego al avituallamiento principal.

                Información de primera mano, mi compañero está en la Cruz Roja, por una caída que ha tenido, José María, me informa, y además de engrasar mi bici y rellenarme los botes, me dice que no ha sido grave, simplemente chapa y pintura y que le están curando, aprovecho para comer la pasta que nos han preparado, saludar a los muchos amigos que están allí de voluntarios, (vuelvo a repetir que el trato con nosotros es alucinante) y una vez reunidos con Angel de nuevo y lleno el depósito de combustible, salimos en pos del último tramo que tenemos por delante, en el ambiente, tanto nuestro como de los compañeros se nota cierta alegría, sabemos que la prueba está prácticamente superada, solo nos queda una subida de importancia a Cuatro Caminos, porque la subida de los Molinos de Alcázar, no se considera un obstáculo, es solo un peaje que tenemos que pagar para alcanzar la gloria.


                En estos últimos kilómetros rodamos junto a dos compañeros de Alcázar, Carlos Augusto y su compañero,  Antonio Carpio, y otro biker Rafael, que es andaluz, pero no sé de donde. Así formamos una grupeta de 6 que vamos más animados, como siempre las subidas y las bajadas hace que el grupo se estire, pero en las zonas llanas nos reagrupamos y vamos avanzando hacia la meta.
                Bajando Cuatro Caminos, se inicia la enésima exhibición de vuelo rasante, las velocidades son elevadas favorecidos por el desnivel y por el viento y así aterrizamos en Puerto Lápice, donde se encuentra el penúltimo punto de avituallamiento, a estas alturas, el cuerpo ya no acepta más platanos, así que solo reponemos líquidos y seguimos avanzando todos juntos, Carlos Augusto tiene un pequeño susto, pero sin consecuencias, y encaramos la Sevillana sin ninguna incidencia, los ánimos van en proporción inversa a las fuerzas, sabemos que lo tenemos al alcance de la mano, el horario es bueno, en ningún momento se ha tenido ninguna sensación de que nos pudiera poner en un aprieto por los cierres de control, y rodeamos las afueras de Herencia, para tomar un respiro al subir entre los 2 molinos el único repecho que nos queda antes del final, bordeamos la sierra de Herencia y nos adentramos en los territorios de las Tablillas del Záncara, esta zona es la que desmoraliza más que los grandes desniveles, pues los giros a izquierda y derecha siguiendo el cauce del río para atravesar al otro lado, hacer que parezca que no se avanza y los molinos del Cerro de San Antón, parecen un espejismo que nunca se alcanzan, aún así, poco a poco nos acercamos a ellos, a estas alturas, nos encontramos Juanchu y yo solos, salvo algún compañero que vamos adelantando, me consta que las consecuencias de la caída que ha sufrido le han mermado las fuerzas y hemos tenido que levantar el pistón, pero nuestro objetivo ya es claro y contundente, la Titán es nuestra, cruzamos la vía e iniciamos la última subida, a los molinos subimos por la senda que utilizan en el triatlón, y la alegría y la euforia nos van rodeando, los críos que están arriba animan sin tregua y te aplauden, solo por eso, vale la pena hacer esta prueba. 

Corono los molinos y alcanzo a mi amigo, callejeamos un poco para dirigirnos al punto de inicio, y entrando por la Avenida de Herencia, la emoción es enorme, la sensación de haberlo conseguido vuelve a saborearse, y entramos en la meta de la mano, como debe ser, con la alegría y el orgullo de haber acabado una prueba de estas características, a pesar de las dificultades, de las inclemencias, de los contratiempos, en ese momento, todas las horas de cansancio, de falta de sueño por sacar tiempo para entrenar, de sacrificio, esas horas no existen, se sustituyen todas solo por ese instante, cuando el público asistente te aplaude, los amigos te abrazan y miras a tu compañero con el que has compartido tantas horas y te fundes en un abrazo con él y vuelves a comprender porqué te gusta tanto este deporte.

 


                La continuación es similar a lo vivido, saludos y abrazos con los compañeros de aventuras, con los que llegan después  y con los que han llegado antes, felicitar a Vicente (Membribike), que ha vuelto a quedar 2º otro año más, que es un fuera de serie, dejar la bici aparcada y reponer fuerzas con los amigos comentando las anécdotas del día, porque amigos, este 2015 hemos podido con la Titán, ahora a pensar en la del año que viene.
                Quiero hacer constar públicamente mi enhorabuena a la organización, como he indicado el trato recibido por parte de todos los que de una manera u otra pertenecen a la misma ha sido sublime, una atención extraordinaria, personalmente me siento muy orgulloso de conocer a muchos de ellos y considerarlos amigos, pero he sido testigo directo de que el cariño y la amabilidad que transmiten la reparten por igual entre todos los participantes y eso dice mucho de las personas que forman parte de este evento, que no tiene nada que envidiar a ninguna prueba del calendario nacional.

                Felicitar a todos mis compañeros, a los 250 titanes que hemos participado, tanto si han acabado como si no, solo por el hecho de afrontar este reto, merecen toda mi admiración y mi respeto, te tiene que gustar mucho el ciclismo, o estar muy loco, (o las dos cosas), para decidir un día… “voy a hacer 210 kilómetros en bici de montaña, por caminos…y de un tirón”, solo por pensar eso, ya tiene un mérito enorme y forman parte de esta gran familia.
                Y por supuesto, un último apunte y mi sincera enhorabuena, para la única chica que este año ha logrado doblegar la distancia, Mamen Naharro, la única Titán 2015.



© Manuel Carrasco.
(c) Fotos: Fran Lorente, Fernando Marchante, Andrés Romero,  José Diaz.

martes, 3 de marzo de 2015

Open Btt Ciudad Real 2015 - Toma 1ª (Herencia)


Nos estrenamos en el Open 2015, y estrenamos categoría Máster 45, la verdad es que ya hay ganas de meternos en berenjenales de este tipo, no porque vaya a subir al cajón, sino porque se echa de menos el subidón de adrenalina que se siente en las carreras, aún sabiendo que somos del furgón de cola, esta vez arrancamos en Herencia, localidad vecina, donde los Amigos del Plato Grande, nos han preparado un circuito de 2 vueltas a los molinos de su localidad, y que los veremos a lo largo de la carrera desde todos los puntos de vista posibles.



Nos juntamos 12 Gigantes, (se nota que hay hambre de carreras ), y mientras recogemos los dorsales nos da tiempo a saludar a todos los amigos que hace tiempo no coincidimos con ellos, con especial mención a Molly y Papero, que han venido a echar una mano en la organización.




Con una puntualidad casi británica, nos dirigimos al punto de partida, donde abren “el portón” a los galgos, y enseguida el pelotón se estira, y mucho más, cuando en unos cientos de metros, giramos a la izquierda y se empieza a inclinar el perfil, así, voy ocupando mi posición natural dentro del grupo, al igual que todo el mundo, comenzamos con una subida fuerte (tónica general del día), donde toca poner pie a tierra debido a la aglomeración que se produce, se transita por sendas cómodas y el corazón ya lo tenemos en la boca, me cuesta un mundo coger mis pulsaciones, esto es muy explosivo para mi motor diesel por excelencia, pero vamos aguantando el tipo como podemos, subimos de nuevo por una senda en dirección a uno de los molinos (no sé cual de ellos, parecía que hubiera cientos), y como antes, toca poner pie a tierra, de nuevo cogemos la senda contraria hacia abajo y rodamos en pos de otra subida, esta vez ya sin bajarnos de la bici, se corona la cima, aquí se agradecen los ánimos de los espectadores, entre ellos varios conocidos que me jalean, reconozco a Carolina y a Alberto, pero que me disculpen los demás porque no me dio tiempo a verlos, y nos lanzamos en pos de una bajada bastante facilona, pero entretenida… así sería el circuito, subir los molinos por un lado, bajarlos por otro y rodar por la ladera para volver a subir y bajar, el resultado, excelente, disfruto como un crío con botas nuevas, obviamente con el transcurso de la prueba, se van distanciando los compañeros, y el viento que hace acto de presencia me machaca en las zonas rodadoras donde me exprimo un poco más, la transición entre la sierra 1 y la sierra 2, es a bloque, a los pies del cementerio se encuentra el avituallamiento (muy simbólico el sitio elegido, jeje), de momento no necesito nada, tengo mis dátiles y mi bote de agua casi intactos, pero me sirve para recordar que esto va a ser duro y aprovecho para comer y beber algo, la subida a los molinos más alejados es menos cruenta, se sube por un camino conocido de otras veces y voy a mi ritmo pero sin dormirme, para intentar pillar a los que veo delante unos metros, pero que no logro alcanzar, la subida al último molino es por una senda donde se encuentra Toni haciendo fotos, jeje…ponemos nuestra mejor cara y terminamos de subir, para bajar por el camino arreglado a velocidad terminal, una vez coronados todos los molinos, los rodeamos y nos dirijimos de nuevo a la senda del comienzo para continuar con la segunda vuelta, esta vez ya estoy prácticamente en tierra de nadie, a 200 metros veo compañeros, tanto delante como detrás, pero el caso, es que esta vuelta la hago totalmente solo, lo que consigo es no bajarme en las cuestas que anteriormente lo había hecho, con eso me doy por satisfecho, las piernas responden, subo con mi cadencia y mi ritmo, pero veo que puedo aguantar la pendiente sin problemas, a estas alturas del año y con mi objetivo principal a 2 meses vista, eso me hace subir el ánimo.





 El recorrido esta vez, que ya lo conozco se me hace casi corto, voy disfrutando de las bajadas, pero me doy cuenta que mi vieja 26” queda un poco corta en este tipo de zona, golpeo varias veces con el pedal en las piedras del recorrido y en un tramo incluso creo que doy con el plato al subir un escalón…pero bueno, no me puedo quejar, responde perfectamente a la exigencia de tanto cambio de piñón, y sobre todo en las bajadas rotas y bacheadas que nos encontramos…
                Segundo paso por el avituallamiento y esta vez sí cojo un poco de agua, solo queda la subida a los molinos de la sierra 2, que o me lo parece a mí, o son más fáciles que los anteriores, aquí vuelven a saludarme unos amigos de Criptana que han venido a ver la carrera, y terminamos pasando por el punto de control nuevamente en el último molino, poniendo rumbo a meta, una vez acabadas las variaciones en el perfil, el último kilómetro es totalmente llano y me exprimo todo lo que puedo, aquí en vuelo rasante llegamos a meta, con 2,37 h. y una sensación muy buena en las piernas, aunque, por desgracia no he podido controlarme por una rotura de última hora del pulsómetro, creo que he sido “reservón” pues no estoy tan machacado como la dureza del recorrido presuponía que iba a terminar.




Resumiendo, una estupenda mañana de MTB, donde el tiempo ha acompañado, la organización de cine, como viene siendo habitual, con una señalización perfecta en todo momento, unos espectadores que animaban al paso de los corredores sin importar la posición que se ocupa dentro del pelotón, y un recorrido exigente con una belleza entretenida que te hacía ir muy concentrado para no efectuar un aterrizaje no previsto en zonas poco recomendables para ello.
                El resto de compañeros, salvo un pinchazo con su posterior retirada, todos en su línea y con ganas de seguir mejorando y disfrutando.
                A destacar, el 4º puesto de Felipe en M60 y el 3º puesto de Eva en Féminas. ¡Enhorabuena a ambos!
                La próxima…en Fuente el Fresno, dentro de 15 días.