viernes, 18 de septiembre de 2015

TITAN DE LA MANCHA 2015

     Sábado 12 de septiembre, tras los preparativos oportunos, y los nervios correspondientes, nos dirijimos a la zona de salida en la Plaza de España de Alcázar de San Juan, mi compañero de equipo Juanchu y yo, vamos a dar cuenta de la ristra de kilómetros que nos esperan por delante en la 2ª edición de la Titán de la Mancha, en su versión 2.0, la anterior la Titán 1.0, tuvo 4 ediciones, de las cuales participé en todas…eran otros tiempos más tranquilos, más bucólicos, más románticos si se quiere, no eran mejores, simplemente distintos, pero como todo tiene su evolución, ahora la Titán es competitiva y tiene una organización a lo grande y digna de una prueba de sus características, 220 kilómetros, 3.100 metros de desnivel acumulado positivo, 250 participantes, 15 horas para finalizar, 150 voluntarios, vehículos de apoyo, etc. Lo dicho una prueba de grandes dimensiones.
     En esta ocasión hemos cambiado los colores de nuestro maillot, del negro y amarillo, del Mtbgigantes, hemos pasado al rojo vivo de la iniciativa #Freno al Ictus, de nuestro amigo Julio Agredano con el fin de aportar nuestro granito de arena en tan fantástica iniciativa (Información=Prevención).
    La salida comienza con 10 minutos de retraso, aún así no me da tiempo a saludar a todos los conocidos que estaban por aquí, solo a los más cercanos a nuestra posición, y a pesar de las horas (6 de la mañana) la afluencia de público es grande y salimos entre aplausos y palabras de ánimo a los participantes, de momento el trayecto es controlado, hasta llegar al polígono industrial donde nos enfrentamos al vacío de la noche y a la incertidumbre de los caminos que nos marcarán el recorrido.
      Se da el banderazo de salida, se rueda, mejor dicho, se vuela, aún estando situados en la cola de pelotón y siendo reservones en fuerzas es inevitable rodar a medias altas, por momentos veo los 30-35 km/h. en el cuentakms. Y todo eso por caminos de tierra alumbrados solo por nuestros focos, se forman las grupetas acordes a la velocidad común de cada biker, y como grupos de invasores, alguna unidad va saltando de una a otra, bien hacia delante, bien hacia detrás, por momentos pierdo de vista a mi compañero que ha salido como “alma que lleva el diablo”, y una vez que lo alcanzo le indico que regule, que no se vuelque en seguir avanzando entre el maremágnum de bikers que nos rodea, y nos ponemos un ritmo alegre pero contenido, tal y como estaba previsto, otro buen amigo se nos engancha, Angel, de Pedro Muñoz, que acordamos hacer la Titán juntos los tres, además ha tenido problemas con los focos y va totalmente a oscuras, solamente iluminado por nuestras luces.
       
         Sendero serpenteante a lo largo del rio Cigüela, sin problemas salvo las precauciones de los múltiples hoyos que existen por los conejos que campan por la zona, así encaramos nuestra primera prueba del día, los molinos de Herencia, vamos pillando compañeros, se sigue llevando un ritmo muy elevado, por supuesto la cabeza de carrera rueda a velocidades casi “terminales”, pero nosotros sabemos que es una prueba de resistencia y que nuestro objetivo es disfrutar durante el recorrido y lograr acabarla en unas condiciones razonables. La sierra de Herencia nos pone a todos en fila india, durante el trayecto logro saludar a Luis un biker de Grupetto (Ocaña), con el que compartí muchos kilómetros en la Madridxtrema, a los amigos de Herencia con Ismael a la cabeza, a Javier de Miguelturra, a Eduardo, a Mamen y Manu de Bolaños, a Juan Antonio y Gabriel de Sportbike (Alicante) y a otros compañeros de aventuras varias que se me olvidan.

                Amanece camino de Puerto Lápice y el día nos brinda su mejor panorama, subiendo la senda del molino ya se ve perfectamente y las nubes que tapan el sol, nos brindan lo que a la postre será la mejor opción para nuestra aventura, un día nublado sin demasiado calor y con la temperatura idónea, las lluvias de días pasados hacen que el trazado sea de lujo, un gustazo para rodar por estos caminos, estamos en el comienzo del tramo más duro que tiene la Titán, por delante tenemos Fuente Umbrión, El Reventón, La Calderina y Fuente el Fresno, viene la parte dura, los primeros kilómetros han sido de juguete, ahora vienen los de verdad, así nos dirigimos a iniciar la primera de las escaladas, las piernas calientes y el cuerpo entonado hace que vayamos a un ritmo vivo, de momento todo está bajo control, nos unimos durante unos kilómetros al grupo de amigos de Consuegra con Jesús (Benditosdomingos) a la cabeza, y un chaval de Elche con el que intercambio experiencias, así nos presentamos en Fuente Umbrión y comenzamos la subida de Cuatro Caminos, esta zona es muy asequible, los recorridos son conocidos y la dureza es relativa, pero siempre prefiero llevar una cadencia alta para no quemarme, y poder gastar la gasolina en los kilómetros finales si hace falta, así que a estas alturas el pelotón ya no es tal, es un rosario continuo de bikers pedaleando por la zona, pero en ningún momento se tiene la sensación de soledad, bien por delante, bien por detrás, siempre hay alguien con el que poder intercambiar unas palabras de ánimo, y acabada la bajada de cuatro caminos, nos desviamos a la derecha para subir a la Casa de los Forestales, aquí tenemos el segundo avituallamiento, Rubén, Fran y sus “compinches” están al pie del cañón, el trato es exquisito, mientras coges un plátano, te rellenan el bote, bien de agua, bien de isotónica, el detalle es digno de encomiar, la simpatía reinante es la tónica general entre todos los voluntarios, no solamente aquí, en todos los puntos del recorrido donde hay un voluntario, ahí tenemos siempre una palabra de apoyo, una sonrisa, un “empujoncillo”, se agradece, de verdad, aún no nos damos cuentas porque las fuerzas están indemnes pero con el paso de los kilómetros lo valoraremos mucho más.

                Primer asalto serio, el puerto del Reventón, una cuesta para calentar tras el avituallamento y tras una bajada sin complicaciones, giro a la izquierda y ¡zas! Una pared inmensa ante nuestros ojos, por esta zona ya me encuentro solo, mis compañeros siguieron su ritmo, cuando yo tuve que parar en boxes (jejeje), pero delante de mí, avanza cual tortuga un biker retorciéndose para afrontar el desnivel, el firme es regular y compacto, así que no queda otra, agachar el lomo, apretar los dientes, y subir como las fuerzas y la ley de la gravedad me permiten, a punto de coronar la cima me pasa cual centella el amigo Carlos de Eurobike (Miguelturra), al que intento seguirle la estela pero es imposible y no quiero cebarme, así que una vez culminado el objetivo, comienza el descenso, este sí es más complicado por la piedra existente, pero tampoco tanto como para frenar, así que desciendo en vuelo rasante hasta la llanura que se extiende antes de la localidad de Urda, donde me reúno con mis compañeros para seguir avanzando, Urda, se cruza como una exhalación, aquí se encuentra Loli (Sportbike) que se desgañita al verme y darme ánimos, y afrontamos los kilómetros de aproximación al segundo asalto del día, La Calderina, el viento en contra, pero el perfil es totalmente llano, así que optamos por dar relevos para desgastar lo menos posible, y nos presentamos en la base del cerro con unas gotas de lluvia refrescando el ambiente y nos disponemos a dar cuenta de los 4,5 kms. Que tenemos de ascensión delante nuestro.

                Nos cruzamos con los compañeros que bajan y que van delante nuestro, aquí la cabeza es importante, casi tanto como las piernas, el primer kilómetro es el más duro, el que mayor desnivel tiene, y como lo sabemos, rompemos nuestra alianza momentáneamente para concertar una cita en Fuente el Fresno, puesto que el desnivel orográfico tenemos que afrontarlo cada uno por nuestra en cuenta y en función de nuestras características, Juanchu se despega, Angel y yo continuamos a nuestro ritmo, vamos subiendo y afrontando las famosas curvas de hormigón de la Calderina, izquierda, derecha, izquierda y a 500 metros de la cima, me cruzo con Juanchu, han sido 25 minutos lo que he tardado en subir, las piernas están respondiendo a la perfección, la cabeza está funcionando como debe, en ningún momento he pasado por situaciones complicadas, creo que ha sido de las mejores subidas que he hecho, y arriba después de reponer fuerzas y líquidos, incluso me he tomado la libertad de hacerme una foto para inmortalizar el momento. Aquí me entero del disgusto del día, el compañero Juan José Simón de Mondraker, ha tenido una caída grave y han tenido que llevárselo en helicóptero al Hospital de Toledo (¡¡ANIMO SIMÓN!!).

                Una vez recuperado, iniciamos el descenso en busca y captura al fiera de Juanchu, y aquí me llevo la sorpresa del día, la Sierra Calderina, que en pos de Fuente el Fresno, me he encontrado con unos rampones que no esperaba, creía que saldríamos más hacia el sur y con menos desnivel, pero sin embargo nos meten por otra zona donde hay que coger carrerilla para subir algunas pendientes, esto sí que ya se va pareciendo a lo previsto, algunos bikers empiezan con calambres y hacen un alto en su pedaleo para estirar, aún así, y luchando contra mi punto débil, sigo avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta superar el desnivel y comenzar de nuevo otro vuelo sin motor, planeando y aterrizando a los pies de Fuente el Fresno, para el asalto final, hemos llegado hasta aquí, así que una vez superado esto, el objetivo está prácticamente conseguido, me enfrento de nuevo a la pared increíble que forman las “zetas” del camino hasta el molino, la primera rampa es infernal, el firme aquí está muy suelto, y en una pedalada, me patina la rueda de atrás y me toca poner pie a tierra, me cuesta Dios y ayuda volver a subir, pero como a cabezorro no me gana nadie, lo consigo y sigo mi ritmo congoleño, por arriba veo desfilar bikers, y de momento por detrás de mí no viene nadie, las distancias cada vez son mayores entre los participantes, imagino que mi compañero Juanchu ya está en el avituallamiento y Angel, que venía detrás no lo distingo, así que a mi “tran-tran” subo esta pared, el sol lo tenemos de fuera en toda su apoteosis y hace que se eche de menos alguna nubecita para no sufrir en exceso, además estamos en las horas centrales del día, pero el motor y la gasolina siguen a pleno rendimiento así que llego a las inmediaciones del molino, otro apoyo moral, Fernando Marchante está ejerciendo de fotógrafo, y además de animar, se encarga de inmortalizar el momento, rodeamos el molino y comienza la bajada, en esta ocasión, el vuelo es con motor y freno de mano puesto, porque tiene su técnica y las piedras abundan por la zona, aún así, como siempre disfruto mucho más bajando que subiendo, y llego al avituallamiento principal.

                Información de primera mano, mi compañero está en la Cruz Roja, por una caída que ha tenido, José María, me informa, y además de engrasar mi bici y rellenarme los botes, me dice que no ha sido grave, simplemente chapa y pintura y que le están curando, aprovecho para comer la pasta que nos han preparado, saludar a los muchos amigos que están allí de voluntarios, (vuelvo a repetir que el trato con nosotros es alucinante) y una vez reunidos con Angel de nuevo y lleno el depósito de combustible, salimos en pos del último tramo que tenemos por delante, en el ambiente, tanto nuestro como de los compañeros se nota cierta alegría, sabemos que la prueba está prácticamente superada, solo nos queda una subida de importancia a Cuatro Caminos, porque la subida de los Molinos de Alcázar, no se considera un obstáculo, es solo un peaje que tenemos que pagar para alcanzar la gloria.


                En estos últimos kilómetros rodamos junto a dos compañeros de Alcázar, Carlos Augusto y su compañero,  Antonio Carpio, y otro biker Rafael, que es andaluz, pero no sé de donde. Así formamos una grupeta de 6 que vamos más animados, como siempre las subidas y las bajadas hace que el grupo se estire, pero en las zonas llanas nos reagrupamos y vamos avanzando hacia la meta.
                Bajando Cuatro Caminos, se inicia la enésima exhibición de vuelo rasante, las velocidades son elevadas favorecidos por el desnivel y por el viento y así aterrizamos en Puerto Lápice, donde se encuentra el penúltimo punto de avituallamiento, a estas alturas, el cuerpo ya no acepta más platanos, así que solo reponemos líquidos y seguimos avanzando todos juntos, Carlos Augusto tiene un pequeño susto, pero sin consecuencias, y encaramos la Sevillana sin ninguna incidencia, los ánimos van en proporción inversa a las fuerzas, sabemos que lo tenemos al alcance de la mano, el horario es bueno, en ningún momento se ha tenido ninguna sensación de que nos pudiera poner en un aprieto por los cierres de control, y rodeamos las afueras de Herencia, para tomar un respiro al subir entre los 2 molinos el único repecho que nos queda antes del final, bordeamos la sierra de Herencia y nos adentramos en los territorios de las Tablillas del Záncara, esta zona es la que desmoraliza más que los grandes desniveles, pues los giros a izquierda y derecha siguiendo el cauce del río para atravesar al otro lado, hacer que parezca que no se avanza y los molinos del Cerro de San Antón, parecen un espejismo que nunca se alcanzan, aún así, poco a poco nos acercamos a ellos, a estas alturas, nos encontramos Juanchu y yo solos, salvo algún compañero que vamos adelantando, me consta que las consecuencias de la caída que ha sufrido le han mermado las fuerzas y hemos tenido que levantar el pistón, pero nuestro objetivo ya es claro y contundente, la Titán es nuestra, cruzamos la vía e iniciamos la última subida, a los molinos subimos por la senda que utilizan en el triatlón, y la alegría y la euforia nos van rodeando, los críos que están arriba animan sin tregua y te aplauden, solo por eso, vale la pena hacer esta prueba. 

Corono los molinos y alcanzo a mi amigo, callejeamos un poco para dirigirnos al punto de inicio, y entrando por la Avenida de Herencia, la emoción es enorme, la sensación de haberlo conseguido vuelve a saborearse, y entramos en la meta de la mano, como debe ser, con la alegría y el orgullo de haber acabado una prueba de estas características, a pesar de las dificultades, de las inclemencias, de los contratiempos, en ese momento, todas las horas de cansancio, de falta de sueño por sacar tiempo para entrenar, de sacrificio, esas horas no existen, se sustituyen todas solo por ese instante, cuando el público asistente te aplaude, los amigos te abrazan y miras a tu compañero con el que has compartido tantas horas y te fundes en un abrazo con él y vuelves a comprender porqué te gusta tanto este deporte.

 


                La continuación es similar a lo vivido, saludos y abrazos con los compañeros de aventuras, con los que llegan después  y con los que han llegado antes, felicitar a Vicente (Membribike), que ha vuelto a quedar 2º otro año más, que es un fuera de serie, dejar la bici aparcada y reponer fuerzas con los amigos comentando las anécdotas del día, porque amigos, este 2015 hemos podido con la Titán, ahora a pensar en la del año que viene.
                Quiero hacer constar públicamente mi enhorabuena a la organización, como he indicado el trato recibido por parte de todos los que de una manera u otra pertenecen a la misma ha sido sublime, una atención extraordinaria, personalmente me siento muy orgulloso de conocer a muchos de ellos y considerarlos amigos, pero he sido testigo directo de que el cariño y la amabilidad que transmiten la reparten por igual entre todos los participantes y eso dice mucho de las personas que forman parte de este evento, que no tiene nada que envidiar a ninguna prueba del calendario nacional.

                Felicitar a todos mis compañeros, a los 250 titanes que hemos participado, tanto si han acabado como si no, solo por el hecho de afrontar este reto, merecen toda mi admiración y mi respeto, te tiene que gustar mucho el ciclismo, o estar muy loco, (o las dos cosas), para decidir un día… “voy a hacer 210 kilómetros en bici de montaña, por caminos…y de un tirón”, solo por pensar eso, ya tiene un mérito enorme y forman parte de esta gran familia.
                Y por supuesto, un último apunte y mi sincera enhorabuena, para la única chica que este año ha logrado doblegar la distancia, Mamen Naharro, la única Titán 2015.



© Manuel Carrasco.
(c) Fotos: Fran Lorente, Fernando Marchante, Andrés Romero,  José Diaz.

martes, 3 de marzo de 2015

Open Btt Ciudad Real 2015 - Toma 1ª (Herencia)


Nos estrenamos en el Open 2015, y estrenamos categoría Máster 45, la verdad es que ya hay ganas de meternos en berenjenales de este tipo, no porque vaya a subir al cajón, sino porque se echa de menos el subidón de adrenalina que se siente en las carreras, aún sabiendo que somos del furgón de cola, esta vez arrancamos en Herencia, localidad vecina, donde los Amigos del Plato Grande, nos han preparado un circuito de 2 vueltas a los molinos de su localidad, y que los veremos a lo largo de la carrera desde todos los puntos de vista posibles.



Nos juntamos 12 Gigantes, (se nota que hay hambre de carreras ), y mientras recogemos los dorsales nos da tiempo a saludar a todos los amigos que hace tiempo no coincidimos con ellos, con especial mención a Molly y Papero, que han venido a echar una mano en la organización.




Con una puntualidad casi británica, nos dirigimos al punto de partida, donde abren “el portón” a los galgos, y enseguida el pelotón se estira, y mucho más, cuando en unos cientos de metros, giramos a la izquierda y se empieza a inclinar el perfil, así, voy ocupando mi posición natural dentro del grupo, al igual que todo el mundo, comenzamos con una subida fuerte (tónica general del día), donde toca poner pie a tierra debido a la aglomeración que se produce, se transita por sendas cómodas y el corazón ya lo tenemos en la boca, me cuesta un mundo coger mis pulsaciones, esto es muy explosivo para mi motor diesel por excelencia, pero vamos aguantando el tipo como podemos, subimos de nuevo por una senda en dirección a uno de los molinos (no sé cual de ellos, parecía que hubiera cientos), y como antes, toca poner pie a tierra, de nuevo cogemos la senda contraria hacia abajo y rodamos en pos de otra subida, esta vez ya sin bajarnos de la bici, se corona la cima, aquí se agradecen los ánimos de los espectadores, entre ellos varios conocidos que me jalean, reconozco a Carolina y a Alberto, pero que me disculpen los demás porque no me dio tiempo a verlos, y nos lanzamos en pos de una bajada bastante facilona, pero entretenida… así sería el circuito, subir los molinos por un lado, bajarlos por otro y rodar por la ladera para volver a subir y bajar, el resultado, excelente, disfruto como un crío con botas nuevas, obviamente con el transcurso de la prueba, se van distanciando los compañeros, y el viento que hace acto de presencia me machaca en las zonas rodadoras donde me exprimo un poco más, la transición entre la sierra 1 y la sierra 2, es a bloque, a los pies del cementerio se encuentra el avituallamiento (muy simbólico el sitio elegido, jeje), de momento no necesito nada, tengo mis dátiles y mi bote de agua casi intactos, pero me sirve para recordar que esto va a ser duro y aprovecho para comer y beber algo, la subida a los molinos más alejados es menos cruenta, se sube por un camino conocido de otras veces y voy a mi ritmo pero sin dormirme, para intentar pillar a los que veo delante unos metros, pero que no logro alcanzar, la subida al último molino es por una senda donde se encuentra Toni haciendo fotos, jeje…ponemos nuestra mejor cara y terminamos de subir, para bajar por el camino arreglado a velocidad terminal, una vez coronados todos los molinos, los rodeamos y nos dirijimos de nuevo a la senda del comienzo para continuar con la segunda vuelta, esta vez ya estoy prácticamente en tierra de nadie, a 200 metros veo compañeros, tanto delante como detrás, pero el caso, es que esta vuelta la hago totalmente solo, lo que consigo es no bajarme en las cuestas que anteriormente lo había hecho, con eso me doy por satisfecho, las piernas responden, subo con mi cadencia y mi ritmo, pero veo que puedo aguantar la pendiente sin problemas, a estas alturas del año y con mi objetivo principal a 2 meses vista, eso me hace subir el ánimo.





 El recorrido esta vez, que ya lo conozco se me hace casi corto, voy disfrutando de las bajadas, pero me doy cuenta que mi vieja 26” queda un poco corta en este tipo de zona, golpeo varias veces con el pedal en las piedras del recorrido y en un tramo incluso creo que doy con el plato al subir un escalón…pero bueno, no me puedo quejar, responde perfectamente a la exigencia de tanto cambio de piñón, y sobre todo en las bajadas rotas y bacheadas que nos encontramos…
                Segundo paso por el avituallamiento y esta vez sí cojo un poco de agua, solo queda la subida a los molinos de la sierra 2, que o me lo parece a mí, o son más fáciles que los anteriores, aquí vuelven a saludarme unos amigos de Criptana que han venido a ver la carrera, y terminamos pasando por el punto de control nuevamente en el último molino, poniendo rumbo a meta, una vez acabadas las variaciones en el perfil, el último kilómetro es totalmente llano y me exprimo todo lo que puedo, aquí en vuelo rasante llegamos a meta, con 2,37 h. y una sensación muy buena en las piernas, aunque, por desgracia no he podido controlarme por una rotura de última hora del pulsómetro, creo que he sido “reservón” pues no estoy tan machacado como la dureza del recorrido presuponía que iba a terminar.




Resumiendo, una estupenda mañana de MTB, donde el tiempo ha acompañado, la organización de cine, como viene siendo habitual, con una señalización perfecta en todo momento, unos espectadores que animaban al paso de los corredores sin importar la posición que se ocupa dentro del pelotón, y un recorrido exigente con una belleza entretenida que te hacía ir muy concentrado para no efectuar un aterrizaje no previsto en zonas poco recomendables para ello.
                El resto de compañeros, salvo un pinchazo con su posterior retirada, todos en su línea y con ganas de seguir mejorando y disfrutando.
                A destacar, el 4º puesto de Felipe en M60 y el 3º puesto de Eva en Féminas. ¡Enhorabuena a ambos!
                La próxima…en Fuente el Fresno, dentro de 15 días.

martes, 21 de octubre de 2014

ION4 NON STOP MADRID LISBOA 2014......2ª PARTE

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Etapa 6.- Cañaveral-Alcántara.-

 Otra etapa para el Equipo J. esta vez, con otra bici de repuesto para Juan, y mientras ellos pedalean, nosotros nos fuimos a Cáceres a buscar una tienda de bicis, y comprar un manillar para el “destrozón”, aquí el que durmió la siesta del siglo fui yo, una vez que dimos el relevo, me duché y comimos algo, me hice dueño y señor de la cama y no la abandoné hasta Alcántara, bueno, un poco antes, que paramos a echar gasoil, pero que no me enteré de Cáceres, ni de la tienda, ni donde estaba, ni si tardamos mucho o poco, estaba necesitado de un par de horas, sino de sueño, sí de tumbarme y estirar las piernas, eso ha sido con diferencia la mejora sustancial con respecto al año anterior, porque realmente dormir, no se duerme, pero cierras los ojos, y te relajas, cosa que el año pasado no podíamos hacer.


Aquí fue el inicio de nuestra bonita amistad con la lluvia, nos cayó una manta de agua, justo en el momento que iban a llegar nuestros compañeros, lo que ocasionó un pequeño despiste, como que Manolo saliera la siguiente etapa sin bidones para beber, aquí tuvimos que cambiar de nuevo, chip, dorsal y GPS, pero claro, se nos olvidó que los bidones estaban vacios porque eran los que había utilizado Juan, y con la lluvia y los nervios, pues se fue con ellos.

Etapa 7.- Alcántara-Cedillo.

La madre de todas las etapas, esta no nos pilla de susto, y creo que a nadie, es con diferencia la etapa que hace mella en las piernas de los bikers, por distancia, por desnivel y por dificultad técnica, y además con lluvia y barro, nosotros nos fuimos carretera y manta hacia Cedillo, sabiendo que Manolo había llenado los botes en algún sitio, y con los ánimos por las nubes, porque seguíamos rebajando el tiempo con respecto al año anterior, a pesar de los inconvenientes.

Mientras esperamos, confraternizamos con los colegas, nos tomamos un café, hacemos fotos y nos vamos preparando también nuestra equitación, que ahora nos toca de nuevo, sabemos que salieron a las 2, y que el año pasado tardaron 6 horas y pico, así que este año al ritmo que vamos si no tienen ningún percance a partir de las 7, pueden venir en cualquier momento, ¡leches! Como un reloj suizo, a las 7 y cinco, aparecen la pareja, Manolo en unas condiciones lastimosas, ambos parecen salidos de una batalla de trincheras de la primera guerra mundial, se comenta entre los compañeros, y es verdad, que algunos hacen trampas y en vez de seguir el track, vienen por carretera, en estos no hay dudas, parecen 2 terrones de barro con ruedas, pero se han marcado 5 horas en la etapa, ¡con un par!.

Etapa 8.- Cedillo-Ponte de Sor.

Aquí estamos preparados, esta vez no hay problemas de GPS, ni de focos, ni nada por el estilo, nos pasan la pulserita que sirve de testigo del relevo y nos vamos “enciscados”, porque todavía es de día y queremos aprovechar el mayor tiempo posible con luz natural, salimos por detrás de la plaza de Cedillo y empezamos a detectar los cambios con respecto al año pasado, este año nada de carretera, se baja a la presa que sirve de frontera con Portugal por una senda, que termina convirtiéndose en una trialera espectacular, ¡qué pasada! Disfrutando como un “gorrino en una charca”, y porque el terreno estaba mojado y había que sujetar y extremar las precauciones pero todo el desnivel que hay, se baja en un palmo de 200 metros, por momentos parece que voy a salir por encima del manillar, pero llego al final ileso y con la adrenalina a 2.000, y así comenzamos a rodar por la carretera, subimos todo lo que hemos bajado antes, pero las piernas están bien y llevamos buen ritmo, sabemos nuestro límite horario, 5,30 h. que es lo que tardamos el año pasado, así que vamos haciendo nuestros cálculos, a priori, se sigue el mismo recorrido, mucha carretera, hasta que la abandonamos justo cuando empieza a oscurecer y además se comienza por una senda en la que la lluvia de días pasados y la que nos empieza a caer nos complica un poco la existencia, paramos a ponernos el chubasquero porque la temperatura ha bajado, y seguimos por un pequeño cortafuegos subiendo y bajando, atravesando arroyos y dehesas, no se ve ni un alma por la zona, hasta que se nos pega un compañero que viene por detrás y se queda junto a nosotros, pasamos las zonas empedradas que tan bien recuerdo del año pasado, en la que mis piernas y mis posaderas se lamentaban continuamente, y sin embargo este año, no encuentro dificultad alguna y las pasamos sin complicaciones, tanto mi hermano como yo, nos acordamos de los perros que esta zona nos acojonaron el año pasado, y que este año, sin embargo no se oyen gracias a la lluvia, volvemos a salir a una carretera, aquí evitamos que otro compañero se despiste en un cruce y formamos una grupeta de cuatro, el biker recién recogido nos dice que se encuentra fatal y que estaba pensando incluso abandonar, lo animamos, le decimos que lo peor ya está hecho y que se pegue a nuestra rueda porque el terreno lo permite, así les indico que vamos a animar un poco el pedaleo y nos ponemos a tirar del grupo, 25/30 más o menos para no perderlos, y transcurre el tiempo muy deprisa, de vez en cuando miro el reloj, y veo que no son más de las 10 de la noche, sin embargo tengo la sensación de que llevamos toda la noche encima de la bici, volvemos a abandonar el asfalto y pillamos a un grupo de 7/8 que llevábamos delante, al final hemos sacado buen ritmo y seguimos todos juntos, esta etapa es la mejor, mi hermano ha superado sus crisis y llevamos los ánimos y las fuerzas disparados, y contando con el conocimiento de la etapa nos vamos mentalizando de que prácticamente ya está hecha.

            La lluvia ha hecho que los caminos estén en perfecto estado para rodar, si no fuera por los charcos, algunos de considerables dimensiones que ocupan todo el camino y hay que pasar con cuidado, nuestro compañero del “Gambrinus”, se pega un piscinazo en uno de ellos, sin consecuencias salvo el remojón, abandonamos de nuevo los caminos para salir a la carretera, por distancia, nos quedarán unos 20 kms. Y confiados pensando que ya está hecho, nos encontramos con la sorpresa de la noche, el track gira a la derecha para enfilar una cuesta de vértigo entre medias de un bosque, ¡oh, my god! O en su versión más castiza ¡la madre que me parió!, esta es una de las novedades del track, al parecer que los últimos kilómetros fueran por carretera era muy sencillo, y han decidido llegar a Ponte de Sor, cruzando el monte que tienen en los aledaños en vez de rodearlo por carretera, que resulta muy bonito, que es espectacular las subidas y bajadas que tiene, que esto es MTB, que sí, que todo lo que quieras, pero que las piernas ya van cargaditas y esto supone un nuevo suplicio… pero no pasa nada, si hay que subir, se sube y si hay que bajar se baja, así que todo el grupo hacia adelante, hasta que mi GPS, dice que ya ha durado demasiado….y al poco tiempo mi foco también….y el de mi hermano lo mismo, por lo tanto, no nos queda más remedio que “viajar de prestado”, se lo indico a mi hermano, no nos podemos separar de ningún compañero, y tendremos que parasitar la luz y el gps que llevan, menos mal que vamos un buen grupo y es bastante fácil seguir la senda, pero también es verdad, que una vez ascendido se circula bastante rápido por los caminos que serpentean entre los árboles y cuanto menos resulta un poco arriesgado porque los baches que hay no los ves hasta que no están encima, al final después de disfrutar de una bajada sin complicaciones, nos ponemos al nivel de nuestro destino y ahora todo es llanear, se forma una locomotora de 4 bikers, donde nos enganchamos, rodamos a 30 como si nos fuera la vida en ello, y nuestro compañero ocasional “Gambrinus” se lanza como un poseso y se va a 200 metros por delante, durante un buen tramo seguimos en su captura, yo no miro hacia atrás, el grupo de 12/15 que íbamos se estira, pero aquí nadie cede, hasta que salimos a las afueras de Ponte de Sor, donde ya hay iluminación, y aquí después de llevar toda la etapa sin poder ponerlo, me entra el plato grande y me despego de la locomotora, miro para atrás y veo que me sigue el que comparte apellidos conmigo, así que no hay nada que esperar, nos lanzamos a 40/45 en pos del compañero, los últimos 3 kms. Pasan en un suspiro, tal es así que en un cruce nos equivocamos (bueno se equivoca el que va delante) y tenemos que retroceder unos metros para coger el camino correcto y así cruzamos el arco de control, para dar el relevo a nuestros compañeros, el Equipo J, que salen de nuevo…
Parece que es muy tarde, quizás por la sensación del año pasado, pero solamente son las 12,30 de la noche, al final, 5,25 h. es decir, 5 minutos menos que el año pasado, un sabor agridulce porque queríamos recortar más tiempo, pero analizando fríamente, la etapa ha sido mucho más dura que el año pasado, tanto por el terreno, como por la lluvia.

Etapa 9.- Ponte de Sor-Coruche.

            Al igual que el año pasado, en esta estación de avituallamiento, se portan con una amabilidad y hospitalidad dignas de mención, incluso tienen unas Sagres para los corredores, que a estas alturas vienen de cine, el cuerpo está hasta las narices de bebidas isotónicas, barritas supervitaminadas y tonterías de esas que tomamos los ciclistas, así que dos bocadillos de salchichón con sus respectivos botellines recuperan al más muerto.

Saludamos a varios amigos, entre ellos los de El Altillo, que están esperando a su compañero para salir, a “Gambrinus” por el etapón final que ha hecho, y eso que se quería retirar cuando lo pillamos, y saludo a una voluntaria local Ana Martins, que el año pasado nos trató estupendamente y este año también está por allí y también nos recuerda, y sobre todo, nos duchamos con agua caliente, algo de lujo este año, porque en las otras dos ocasiones no había.
            Tras intentar cenar algo, hecho imposible porque los bares ya estaban cerrados, decidimos tomarnos unas pastas del avituallamiento y marchar hacia el siguiente punto de encuentro, Coruche, y esta vez, tomo yo las riendas de la caravana porque José María está con el piloto de la reserva encendido y le digo que se acueste un rato (vaya paliza que lleva él también).

            Así sin más dilaciones, ponemos rumbo a nuestro penúltimo destino, por carreteras secundarias, pero que se hacen amenas, y llevando de copiloto a mi hermano para que no me duerma, vamos charlando un rato hasta que llegamos.
            Aquí este año el punto de control está al lado de la plaza de toros, a estas alturas el movimiento de caravanas es menor, por un lado, porque ya han llegado muchas de las que van por delante, y por otro que los que van por detrás siguen 1 o 2 etapas más atrás.
            Despertamos a los compañeros para que se vayan preparando, yo aprovecho para tomarme un chocolate caliente de máquina que tienen en el control, y tras una insustancial conversación con un chico de allí que llevaba una torrija monumental y que estaba alucinando con la que había liada entre las bicicletas y las caravanas, aparecen nuestros compañeros.

Etapa 10.- Coruche-Lisboa.

            Son las 4 menos diez de la madrugada (una hora menos en Portugal), estos se han presentado sin avisar, menos mal que estaban preparados los del último relevo, más tarde descubrimos, que sí habían llamado, pero no oímos el teléfono, como es habitual, duchas, comer algo y recuperar fuerzas camino del Parque de las Naciones, el año pasado nos ventilamos la etapa en 4,40 h. así que este año será más o menos aunque hayan metido caminos en vez de tanta carretera.
            Transición sin incidentes, llegamos a la zona de parking cuando está amaneciendo, según llegan algunos compañeros de otros equipos la etapa se las trae por el barro, al parecer se hace muy dura, saludamos a los vecinos de Alcázar y decidimos irnos dando un paseo hasta la línea de meta para esperar allí a los sufridos amigos que han hecho la última etapa y saborear poco a poco la victoria.
            Dadas las horas que son, la meta está un poco “desangelada”, aún no han hinchado el stand de fisioterapia que montan para los corredores, y pillamos a todos los de la organización medio dormidos, aprovechamos para hacer fotos y explayarnos con los que van llegando y saludando a algún conocido.
            La espera se hace muy larga, y sobre todo cuando los compañeros que van llegando dicen que la etapa tiene mucho barro y que se hace muy dura, así que vemos pasar los minutos demasiado despacio para nuestro gusto, entre otras cosas porque no hay mucho en lo que entretenerse... llegan los amigos de Alcázar, un tiempo de 43,36 h. un magnífico tiempo, y los nervios y el gusanillo se meten en el cuerpo sintiendo una alegría y una satisfacción al ver los abrazos, las risas y el ánimo de nuestros vecinos, incluso ejerzo de fotógrafo durante unos minutos con una cámara que me deja Roberto, para que ellos puedan explayarse a gusto en un mar de abrazos y palmadas en la espalda. Así, como que no quiere la cosa, en media hora se presentan nuestros amigos en el horizonte a lomos de sus bicicletas, dispuestos a cruzar la línea que separa el objetivo cumplido, detienen nuestro cronómetro particular con 44,06 h. al final, después de todos los inconvenientes, hemos logrado rebajar en 6 horas el tiempo del año pasado, nos ha costado nuestro esfuerzo, pero ¡¡¡LO HEMOS CONSEGUIDO!!! ¡¡¡SOMOS FINISHERS!!! Por segundo año consecutivo.

            Llegan exhaustos, llenos de barro y sedientos, pero orgullosos y satisfechos y con una sonrisa de oreja a oreja, ahora los abrazos los repartimos nosotros, nos animamos, nos reímos, y la alegría se nos nota en los ojos, pasamos al photocall que tienen preparado y nos hacemos cuantas fotos se nos ocurren, saboreamos la medalla que nos entregan al haberlo conseguido y los nervios y la tensión desaparecen por completo, ahora nos toca disfrutar del momento, de decir unas cuantas tonterías, de presumir ¿por qué no?, y sobre todo, de compartir este momento con los amigos.

            Nos dicen nuestra clasificación provisional (se confirmaría como definitiva), puestos 100 y 101 de la general….contentos, felices, nuestro reto era superarnos, nuestra lucha era contra nosotros mismos, contra las vicisitudes, las adversidades, los inconvenientes que surgen en toda carrera, y los hemos superado con creces, esta edición ha sido más dura que la anterior por muchas circunstancias, roturas, lluvia, modificaciones, pero aún así, lo hemos vuelto a lograr y además superando el tiempo del año pasado, nos sentimos orgullosos y se nos nota.

            Después, tranquilamente, iniciamos el camino de vuelta a nuestra “motorhome”, caminando pausadamente, comentando anécdotas que repetiremos hasta la saciedad y disfrutando por lo que acabamos de hacer, ahora solo nos queda relajarnos y disfrutar de la capital portuguesa, paseando sin prisas por sus calles y celebrando con su gastronomía que otro año más hemos llegado hasta allí.
            Este año ha sido distinto al anterior, en una prueba de estas características influyen muchos factores y tiene que ser así, no creo que haya dos iguales; evidentemente ya sabíamos a lo que nos enfrentábamos, quizás por eso, los nervios al principio eran mayores, pero también la experiencia nos ha guiado en aquellos puntos que el año pasado tuvimos que aprender sobre la marcha, el hecho de ir un participante más en cada equipo, ha llevado a enfrentarnos a la carrera con más descaro, se hacían menos etapas, pero las hemos realizado con más intensidad, mientras el año pasado nuestra filosofía era llegar antes del cierre de control, este año ha primado el espíritu deportivo sobre el de supervivencia y todos salíamos a dar lo mejor de nosotros para arañar tiempo sobre nuestras referencias pasadas, eso lo hemos notado en el desgaste muscular, el cansancio por no dormir básicamente es el mismo, porque aunque no pedalees, la tensión, los nervios, el ambiente, hace que duermas muy poco, y este año, sí hemos podido estar más organizados y aunque no dormías, podías tumbarte, la autocaravana ha sido crucial; y en el apartado de incidencias, el año pasado solo tuvimos un reventón, que se solucionó con un cambio de cubierta sobre la marcha, y este año hemos tenido avería y de las gordas, además de un par de pinchazos, por lo demás, la ilusión, las ganas, y nuestra filosofía de pasarlo bien dando pedales han sido las mismas….y de momento siguen intactas y subiendo…¿hasta el 2015?....jejeje.


jueves, 9 de octubre de 2014

ION4 NON STOP MADRID LISBOA 2014



   Érase una vez, cuatro locos por el mtb, que se enteraron de una prueba a la que los organizadores catalogaban como la “más dura y larga” del panorama nacional, y sin saber cómo, bueno, sabiéndolo un poco, se presentaron en ella, dispuestos a luchar contra viento y marea para llegar a la meta dentro del tiempo previsto…eso ocurrió el año pasado, y este año, la prueba a la que juraron y porfiaron que no volverían, se presentaba de nuevo en el calendario, y esta vez los cuatro locos arrastraron consigo a otros dos más, y hete aquí, que a 25 de Septiembre del 2014, nos encontramos por segundo año consecutivo en Las Rozas –Madrid-, recogiendo dorsales y todo lo que ello conlleva para participar en la MADRID-LISBOA ION4 NON STOP, y además con el añadido de que han rebajado en 5 horas el tiempo límite para realizarla. Y otro año más, que llevaremos en nuestro maillot el logo de MPS Castilla La Mancha, la asociación de Enfermos de Mucopolicasaridosis con el fin de que se reconozca y se de a conocer un poco más. (www.mpsesp.org).

     Pabellón Deportivo de Las Rozas, 21,30 h. nuestros nervios ya se han disipado, como no podía ser menos, hemos llegado con el tiempo justo a recoger la autocaravana, sí, este año, no queríamos pecar de incautos, y como la experiencia es un grado, ya nos quedó claro, que una caravana es mejor opción que una furgoneta, y por la misma experiencia, después de la hazaña del 2013, este año, hemos dado cabida en el equipo a un miembro más, al considerar que 2 miembros por equipo es una machada, y esa ya la hicimos, ahora toca disfrutar un poco más, y organizamos equipos de 3, con lo cual, tendremos una etapa más de descanso entre relevo y relevo, también es verdad, que con 4 miembros, se descansaría más, pero es que aquí no se viene a descansar, y para salir a hacer 2 etapas, nos quedamos en casa, jeje.



Así, que nos encontramos José Andrés O., José Andrés C, Juan M., Juan Jesús I, Manolo D-P, José María de apoyo y el que suscribe, con todo preparado para recorrernos media península ibérica encima de la bicicleta, por esos caminos de Dios y con la esperanza de poder cenar un arroz con marisco en Lisboa para celebrar que hemos acabado la prueba dentro del tiempo previsto.
Etapa 1.- Las Rozas-Robledo de Chavela.
Este año, como he dicho, dormimos en la zona de salida, y por lo tanto, nos da tiempo a preparar las bicis en condiciones, a saludar a muchos amigos que se encuentran aquí, tanto para participar, como para animarnos en la salida, y después del briefing (qué le vamos a hacer, les gustan los anglicismos, cuando de toda la vida eso es una charla informativa), pues eso, después de la charla, se da la salida, en principio, neutralizada por las calles de Las Rozas, para después salir como alma que lleva el diablo en pos de la primera estación de hidratación, situada a 65 kms. Al oeste, en la localidad de Robledo de Chavela.

Nuestro primer testigo lo van a llevar Manolo y José Andrés O., obviamente, este año tenemos también 2 equipos, los Mtbgigantes G60 y G70, más que nada porque como el año pasado nos fue bien con esa denominación, pues hemos querido repetir, y además como se cumple también que todos los miembros de uno y de otro son de esas generaciones, pues no se discute…
Nosotros nos desplazamos con la caravana, y este año se nota que ha subido la participación, el campo que nos tienen asignados como aparcamiento está a rebosar y eso que aún no han llegado todos.

Primeros nervios, sobre todo por mi parte, después de dar unas mínimas instrucciones y rápidas lecciones a Juan y Juanchu de cómo utilizar un GPS, resulta que el que no aparece es mi GPS, por más que lo busco, nada, a eso se une el hecho de que nuestros compañeros ya han hecho la llamada de rigor y se van a presentar en la etapa recortando casi una hora al tiempo que hicimos el año pasado y que este año nos sirve de referencia.
Filosofía Zen aplicada al máximo nivel, me visto, acondiciono la bici, bidón, todo dispuesto…excepto el maldito GPS, que no tiene otro momento mejor para jugar al escondite conmigo…esto ya parece de película, mi cabeza repasa todos los sitios donde puede estar, hasta que Juan, vuelve a mirar mi bolsa “de los cachivaches”, y lo encuentra, corriendo hacia el relevo, porque Manolo y José Andrés ya habían vuelto a llamar que nos estaban esperando, buff, ¡¡qué presión!!.

Etapa 2.- Robledo de Chavela-Burgohondo.
Salgo con el corazón en un puño, son las 4 de la tarde, y contamos con la ventaja de que esta etapa nos la conocemos del año pasado, así que como los primeros kilómetros transcurren por carretera, ponemos el turbo y vamos en pos de 3 compañeros que han salido un poco antes que nosotros, dejamos a la izquierda el Observatorio Astronómico que la NASA tiene por estas latitudes,



 y tomamos la carretera que nos dirige a Cebreros, por aquí tenemos un pequeño repecho que hace que disminuya la velocidad, pero enseguida volvemos a bajar, nos lanzamos, y volvemos a subir, hasta que abandonamos la carretera para tomar un camino asfaltado que sale a la derecha con una buena pendiente, en este punto nos adelantan dos bikers con la equitación de Powerade y nos saludan al reconocernos del año pasado, la verdad es que se agradece el detalle, nunca se sabe quien se fija en ti, hasta estos momentos, jeje. Una vez que se acaba el asfalto, se continua por una pista en muy buen estado, aquí empiezan a aparecer las primeras cuestas con mayúsculas,
 si bien, o este año estamos mejor de forma, o las recordaba con más miedo, pero se suben bastante bien, así avanzamos hasta que vemos a Javier, otro compañero del año pasado, que este año ha cambiado la bici por la cámara, y me espero a que ll

egue mi hermano para que nos saque guapetones (es un decir) en la foto/vídeo, y seguimos subiendo, hasta que por una senda sin complicaciones salimos de nuevo a una carretera más arriba de Cebreros, cruzamos la población sin problemas y salimos de ella, para volver a coger un pequeño sendero durante unos metros que te vuelve a llevar a la carretera, desde la que se divisa a lo lejos el embalse del Burguillo, seguimos por asfalto y los kilómetros vuelan, una vez que cruzamos la presa, entramos en una carretera secundaria asfaltada atravesando urbanizaciones y disfrutando de una fantástica vista del embalse,
hasta que en una pequeña plazuela se gira a la izquierda y se comienza por una senda para dar paso a lo que los entendidos llaman “singletrack”, y que toda la vida ha sido un camino de cabras, aquí empieza lo divertido, subidas, bajadas, piedras, raíces, ramas, algún árbol caído sobre la senda, en fin, todo lo que hace divertido este deporte, vamos rodando paralelos a la orilla pero desde una altura respetable, hasta que volvemos a girar a la izquierda para volver a subir y empezar ya la pista de aterrizaje sobre Burgohondo, a donde llegamos tras 3,20 horas, bajando también en casi 45 minutos el tiempo que hicimos el año pasado….¡esto mola!, damos el relevo a nuestros compañeros, la pareja J….Juan y Juanchu, en la misma plaza de toros de Burgohondo, donde han establecido el relevo este año, y comenzamos el ritual de cada etapa, ducha, comida, bebida, y a rodar hacia el siguiente punto de hidratación.

Etapa 3.- Burgohondo-Navalperal de Tormes
¡Vivan los GPS y la madre que los parió! Vaya viajecito que nos pegamos gracias al GPS de la caravana, más de hora y media para llegar al punto de destino y por unos caminos que no pasaban ni las águilas….o somos muy tontos (casi seguro) o no sabía por donde se andaba el chisme dichoso, el caso es que ya de noche por todo el mundo, y gracias a que nos perdimos, aún no habíamos llegado a Navalperal, cuando nos ocurrió el único infortunio de la prueba, digno de mención, porque los pinchazos no cuentan, nos llama Juan, que ha partido el manillar…


¿Cómo? Pues sí, en una bajada, el puño derecho del manillar ha avanzado más deprisa que el resto de la bici y se ha partido, por suerte no se ha llegado a caer y no hay que lamentar daños personales, el caso es que un sudor frío nos recorre la espalda y ponemos en marcha lo que dimos en llamar “Gabinete de crisis”, primera pregunta ¿estáis bien? Sí; perfecto, segunda pregunta ¿dónde estáis? Ni idea, en mitad del campo…pues vamos bien, pero tranquilidad ante todo, soluciones tecnológicas al instante, pasar la localización por wasap, perfecto…2 teléfonos, un iphone, del cual no tienen ni idea como hacer eso, y un Samsung, que no tiene cobertura…pues estamos apañados…comentario de Juan, creo recordar haber visto una indicación del último pueblo, que se llama San Martín del Pimpollar, ya vamos sabiendo algo, pero eso supone que están aún a menos de la mitad del recorrido, así que nos vamos hacia allí con la caravana, las neuronas funcionando a todo tren, me acuerdo del portátil, lo encendemos, mientras José Andrés O. busca con mi movil cómo enviar localización con un iphone, a través del portátil, vemos donde se junta el track con una carretera, así que les indicamos que sigan andando recorriendo el track hasta que salgan a una carretera comarcal y que allí nos vemos, al final, recuperamos cobertura y logran enviar su localización, están a 500 metros nada más de la carretera, así que nos dirigimos hacia allí hasta que los encontramos, aquello parecía un pit stop de Formula 1, unos con las bridas, otros con el dorsal y el chip, otro con los focos y el gps, en unos instantes, hemos pasado todo de una bicicleta a otra, en este caso la de mi hermano, de la organización nos preguntan si todo va bien, y le comentamos el percance, pero que está todo solucionado, y de nuevo, vuelta a rodar y nosotros a nuestro destino, llegamos a Navalperal, descartando descansar, puesto que ya no queda mucho tiempo, y de todas formas, estamos recién estrenados, así que nos bajamos a la plaza donde está el paso de control a ver a los compañeros y saludar a los amigos que haya por allí, entre otros, los vecinos de Alcázar, que yan han salido sus relevos y el buen amigo Oscar, que se encuentra también en los mejores “fregaos”.

            Nos pedimos un bocadillo en el único bar que hay en el pueblo, y nos saluda una voluntaria del año pasado, que se acordaba de nosotros: “los de Campo de Criptana, otra vez por aquí, eso es que no os cansasteis mucho el año pasado ¿verdad?”…. y a ver qué le dices, pues que somos masocas, porque sino no se lo cree.
            En fin, que nuestros compañeros tardan bastante más de lo previsto en llegar, son 5 horas lo que se nos va en hacer esta etapa, se tira por tierra lo adelantado en las anteriores, pero seguimos pletóricos de fuerzas y de ilusión, y sobre todo, sobrados de tiempo con respecto al cierre de control, que este año, ni lo hemos mirado, ¿será por chulería? ;-)

Etapa 4.- Navalperal de Tormes – Navaconcejo.
Esta etapa transcurre sin incidentes, nosotros por nuestra carretera y nuestros compañeros por sus caminos y sendas, etapa corta, con tramos complicados para hacerla de noche, pero sin más problemas, mi hermano aprovecha la cama de la caravana para echarse la siesta del siglo, yo aprovecho con Jose María para lavar las bicis y poner los focos a punto.







Etapa 5.- Navaconcejo – Cañaveral.
Sobre las 3,15 aparece nuestro relevo, esta vez sí estamos listos y dispuestos, y nos vamos con unos cuantos compañeros al mismo tiempo, hacemos un pequeño grupo de 6, del cual me descuelgo un momento por el dichoso GPS, he cogido uno que nos han dejado porque el mío se quedó sin batería y no lo había cargado, y este se apaga la retroiluminación cada 15 segundos y no veo nada, tengo que ir pulsando y no me parece ni práctico ni seguro, así que decido parar a ajustarlo y pillar más tarde a los compañeros, la etapa transcurre por caminos y veredas sin complicación, hacen acto de presencia los primeros charcos de lluvias pasadas, pero sin más importancia, y lo que no sabíamos era la que nos esperaba, no recuerdo exactamente cuando, pero sí que en un momento dado, nos quedamos solos y siguiendo el track, acabamos en una dehesa sin camino que seguir ni senda por donde andar, hay que inventarse el recorrido siendo lo más fieles posibles al track que nos marca, hasta que nos encontramos con una valla de piedra y rematada por alambre de espino, menos mal que aquí nos juntamos con otros 2 compañeros y entre los 4 pasamos las bicis por encima y seguimos la marcha juntos…hasta que llegamos a la emboscada del día, o mejor dicho, de la noche, una vez se cruza una puerta en una empalizada, el track nos lleva a un auténtico barrizal, donde las únicas salidas, son un arroyo o un maizal tras cruzar otra alambrada, momentos de indecisión, motivados también por lo numeroso del grupo que nos encontramos allí, y claro, cada uno opina una cosa, y nadie toma una decisión firme, así estuvimos más de media hora, buscando una salida a aquella encerrona, mientras otros compañeros seguían llegando, cayendo en la trampa como ratones, al final, unos optan por retroceder y salir a la puerta que cruzamos, y otros optamos por saltar la alambrada y caminar por el borde de un sembrado hasta encontrar un camino, el resultado es el mismo, más adelante nos volvemos a juntar todos, y continuamos juntos, hasta que unos metros más adelante, nos encontramos de nuevo con otra puerta de ganado sin abrir, que hay que saltar, esta será la tónica de la noche, vallas, puertas y alambradas, no sé porqué pero me parece que este track no lo han revisado sobre el terreno, tiene toda la pinta de estar hecho desde el ordenador, pero como esto es lo que hay, pues seguimos adelante, hasta que mi rueda trasera pincha, en principio, intento meterle espuma y darle aire de nuevo, y parece que aguanta un poco, pero hemos perdido el tiempo suficiente para quedarnos nosotros solos nuevamente, así seguimos avanzando por los campos extremeños, cuando vemos los primeros mojones de la Vía de la Plata,
que recorrimos hace unos años, pero en sentido inverso, las luces del día ya van haciendo acto de presencia, y eso hace que nos animemos un poco, antes habíamos cruzado por Plasencia, mejor dicho por las afueras, y el sentido de la orientación de noche, me hacía dudar si íbamos en sentido correcto, hasta que salimos a una carretera que indica Carcaboso, y entonces sí, confirmamos que vamos bien, pero nos queda una buen trecho hasta Cañaveral.
            Amanecer es precioso en el monte, y montado en bicicleta, pero si vuelves a pinchar, te quedas tú solo y encima el repuesto lo lleva tu hermano que va 200 metros adelante y no se entera que has pinchado, ya no es tan bonito, así que me toca ir a pie tirando de la bici, hasta que a mi hermano le de por preguntarse donde estoy, el hecho, obviamente es que vuelve y ponemos una cámara en la rueda para continuar, y ya con la luz del día, iniciamos el último descenso antes de nuestra meta, descenso vertiginoso por momentos y peligroso justo antes de entrar en Cañaveral, donde un grupo de bicigrinos estaban descansando en la ermita que hay justo a la entrada del pueblo.
Allí llegamos tras 6,15 h. de pedalada nocturna y vicisitudes varias, pero llegamos enteros y con más mala leche que cansancio, porque no estaba previsto todo esto…